Dejarse poseer

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Dejarse poseer es solamente una fase o aspecto del amor; la otra, esencial también, es poseer. Poseer y dejarse poseer es toda la esencia del amor, expresada en su lenguaje ardiente y dulcísimo por estas dos palabras insondables: tuyo y mío. Así cantaba la dicha de su amor la esposa délos Cantares: “Dilectus meus mihi etego illi”. “Mi amado para mí yo para Él”. Así expresó Jesús, el misterio del amor infinito en su maravillosa oración al Padre: todas mis cosas son tuyas y todas las tuyas son mías” así expresó en esa misma oración el anhelo supremo de su amor a los hombres: Yo en ellos, y Tú en Mi, para que sean consumados en la unidad”. Ni puede uno dejarse poseer sin poseer también, pues esos dos aspectos del amor, que separa la imperfección de nuestra inteligencia, son la realidad única del amor, su profunda unidad que es el fondo del amor… Amar al Espíritu Santo es, pues, dejarse poseer por Él; pero también poseerlo, porque Él es no solamente el Director de nuestra vida, sin también el Don de Dios, nuestro Don. (El Espíritu Santo)