Cristo, principio y el fin

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“Yo soy el Señor, dice Él; yo soy el que crió los cielos y quien los extendió, quien afirmó la tierra y todo lo que en ella crece, quien da aliento a los que la habitan y vida a los que se mueven. Yo soy el Señor, éste es mi nombre, y no daré mi gloria a ningún otro”. “Por mí, por mí solo obraré, y a ningún otro daré mi gloria. Escucha Jacob, escucha Israel, yo soy, yo el primero, yo el último”. “Yo soy el principio y el fin, el alpha y omega, el primero y el último”. Es pues, para Él mismo para quien Dios ha criado todo. Todo ha sido hecho por Él y para Él. Nada existe sin Él, nada existe sino para Él. De Él procede todo y todo termina en Él. Él es el principio único, Él es el fin total. Él solo es el principio, Él solo es el fin. Él es el primero, Él es el último. Imposible que exista cosa alguna si no es por su poder; imposible que exista cosa alguna si no es para su gloria. Su poder es la única razón de ser de las cosas como principio; su gloria es la única razón de ser de ellas como fin. (José Tissot, La vida interior)