18 diciembre,2016

Contemplando la gloria del Señor, nos transformamos

Mientras la caridad es imperfecta aun en el alma el don de la sabiduría vierte en ella de una manera intermitente su destello celestial, la imagen del Verbo aparece y desaparece en el alma, como la imagen del cielo se esboza apenas en los cristales fluctuantes de un lago intranquilo; mas cuando las olas se sosiegan, sobre la paz de la inmóvil superficie cristalina delinease con rasgos precisos la clara imagen del cielo y la sabiduría es el faro siempre luminoso del alma pacificada, la imagen divina ya no oscila, porque el alma se ha fijado en la paz; y la imagen va tomándose tan precisa y tan clara, y el alma tan diáfana y tan pura, que desaparece lo humano bajo los esplendores triunfantes de lo divino. Es la transformación de que nos habla San Pablo diciendo: “Nosotros, contemplando la gloria del Señor, nos transformamos en la misma imagen de claridad en claridad, como por el Espíritu del Señor”. (El Espíritu Santo)