Buscar primero el Reino de Dios y su justicia

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Estoy obligado a aspirar al [Reino de Dios] porque Nuestro Señor formalmente me manda que lo busque. Y me manda que lo busque ante todo, en primer lugar. No separa el reino de Dios de su justicia porque mi felicidad está unida a su inmensidad. Las otras cosas son los medios, son lo múltiple, lo contingente, es lo que debe servir para el fin. “Así”, dice San Agustín, “el reino de Dios y su justicia, he aquí nuestro bien, he aquí lo que debemos ambicionar, he aquí en lo que es preciso poner nuestro fin, he aquí para qué debemos hacer todo lo que hacemos. Pero esta vida es la lucha que debe conducirnos a ese reino, y esta vida está sometida a necesidades. Pues bien, para esas necesidades, dice el Salvador, todo os será dado por añadidura. Por vuestra parte buscad en primer lugar el reino de Dios y su justicia. Esto ante todo, lo otro después; después, no en el orden del tiempo, sino en el orden de la dignidad. Lo uno es mi bien, lo otro me es necesario, y me es necesario para aquello que es mi bien”. (José Tissot, La vida interior)