Bajo la mirada misericordiosa de Dios

267

Conocer nuestra propia miseria no es tan descorazonador. La conocemos bajo la mirada misericordiosa de Dios. Tenemos la larga experiencia de nuestra nada. Toda nuestra esperanza está en Dios; y es dulce depender en todo de Él. Cuando nuestro corazón llega a la madurez nos enseña a ver la miseria de los hombres con la misma dulzura que la nuestra propia, y a saber que, como nosotros, están bajo la mirada paterna y compasiva de Dios.