Volveré adonde está mi Padre

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Volveré adonde está mi Padre

Concédeme, oh Cristo, por tu misericordia,
el perdón de mis pecados.
Oh Salvador mío, ante ti confieso mis faltas.
Caí bajo los golpes del enemigo.
He aquí las llagas de mis pensamientos homicidas,
como unos bandoleros han asesinado mi alma y mi cuerpo.
He dilapidado el patrimonio de mi alma en el vacío.
No poseo los frutos del fervor y tengo hambre.
Te grito: Padre lleno de ternura, ven a mí,
acógeme en tu misericordia.
Aquel que los ladrones asaltaron
soy yo en medio de los extravíos de mis pensamientos.
Me golpean, me hieren.
Pero inclínate sobre mí, Cristo Salvador, y cúrame.
Quítame esta carga tan pesada
y en tu misericordia acógeme.
No me juzgues, no desveles mis acciones,
no escudriñes, ni motivos ni deseos,
sino que, según tu compasión, oh Todopoderoso,
cierra tus ojos ante mis faltas y sálvame.
Es tiempo de arrepentimiento. Vengo a ti.
Alíviame de la pesada carga de mis pecados
y, según tu ternura, dame lágrimas de arrepentimiento.