Padre: has de oir

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Padre: has de oir

este decir

que se me abre en los labios como flor.

Te llamaré

Padre, porque

la palabra me sabe a más amor.

Tuyo me sé,

pues me miré

en mi carne prendido en tu fulgor.

Me has de ayudar

a caminar,

sin deshojar mi rosa de esplendor.

Por cuanto soy

gracias te doy:

por el milagro de vivir.

Y por el ver

la tarde arder,

por el encantamiento de existir.

Y para ir,

Padre, hacia ti,

dame tu mano suave y tu amistad.

Pues te diré:

sólo no sé

ir rectamente hacia tu claridad.

Tras el vivir,

dame el dormir

con los que aquí anudaste a mi querer.

Dame, Señor,

hondo soñar.

¡Hogar dentro de ti nos has de hacer! Amén.