Pureza de intención

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“Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos”. Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres». «Escuchad y entended todos: nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre». Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los pensamientos perversos…” (Mc 7, 6-8.14-15).

CONSIDERACIÓN

Volvemos al Evangelio según san Marcos cuando para muchos es el retorno del tiempo de vacaciones, y de enfrentarse al comienzo de curso, a las tareas y trabajos cotidianos, que pueden suponer una razón de tristeza, desánimo, melancolía, y hasta depresión. Es momento de estar muy atentos para no dejarse dominar por los fantasmas.

El texto del Evangelio señala la fuente y el origen de lo que hace daño y puede afectar el ánimo, que es el corazón. Del interior de cada uno de nosotros salen “los pensamientos perversos”, que no solo son pensamientos malos o pecaminosos, sino que pueden ser pensamientos negativos, que producen tristeza y hasta pánico.

Tenemos una llamada a purificar el corazón y a arrancar toda dependencia que nos esclaviza, a cuidar nuestras palabras, expresiones y relaciones que manifiesten algo contrario al amor. No nos justifica el exterior, sino la intención con que hacemos las cosas.

PROPUESTA

¿Te justificas con las prácticas externas? ¿Percibes la posible dualidad entre lo que haces y lo que sientes? ¿Guardas el corazón?


Agradecemos esta aportación a Don Ángel Moreno de Buenafuente (consulta aquí su página web) El contenido de este artículo puede ser reproducido total o parcialmente en internet y redes sociales, siempre y cuando se cite su autor y fuente original: www.la-oracion.com y no se haga con fines de lucro.