Meditación: presentación del Señor en el Templo

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Meditación: presentación del Señor en el Templo

IV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO  (Ml 3, 1-4; Sal 23; Hbr 2, 14-18; Lc 2. 22-32)

«De pronto entrará en el santuario el Señor a quien vosotros buscáis, el mensajero de la alianza que vosotros deseáis. Miradlo entrar -dice el Señor de los ejércitos» (Ml 3,1-2).

«¡Portones!, alzad los dinteles que se alcen las antiguas compuertas: va a entrar el Rey de la Gloria» (Sal 23).

«Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: -«Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel».» (Lc 2, 30-32).

Contemplación

A los 40 días de la Navidad, María y José presentan al Niño Jesús en el templo. Observa algunas coincidencias:

«En la Nochebuena, los pastores encontraron a María, a José, y al Niño acostado en un pesebre». En la Epifanía, «los Magos entraron en la casa; vieron al niño con María su madre». «Simeón, impulsado por el Espíritu, fue al templo cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, lo tomó en brazos…»

El pesebre, la casa, y el templo, fueron los lugares donde encontraron a Jesús los pastores, los Magos y los ancianos Simeón y Ana. El pesebre hace referencia al sepulcro; la casa, a la Iglesia; el templo, a la oración. En todos los casos aparece María, la madre de Jesús. Ella está en Belén, en Jerusalén, en el Calvario. María se muestra como la zarza virgen que lleva entre sus brazos al Cordero de Dios; es la mujer esposa y madre, que tanto en la boda de Caná como en el Calvario, representa al resto fiel de Israel.

María en Belén es la artesa del pan. Jesús se presenta como el Pan de vida. María es invocada como Arca de la Alianza. Jesús sella la alianza nueva con su sangre. María es creyente que cumple la voluntad divina. Jesús la llama «Mujer», título con que la declara Amada de Dios.

La madre de Jesús encuentra a Jesús en el templo. Jesús se presentará a sí mismo como el Templo definitivo. María, señalando a su Hijo, dirá a los sirvientes: «Haced lo que Él os diga». Jesús, en la Cruz, le dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre». La madre presenta en el Templo a Jesús, que es proclamado el Salvador. Jesús, en al Cruz, señala a María como madre de todos.

Jesucristo es la Luz. La candela que prendemos este día es anticipo de la que llevaremos en la noche de Pascua, por el don del Espíritu Santo, luz y fuego en el corazón de los creyentes. Estas concurrencias nos dicen que para encontrarnos con Jesús, debemos acudir a Belén, a la Casa del Pan, a la Eucaristía. Al Templo, a la casa de oración. Al Calvario, al santuario de la Cruz. Y a María, la Medianera de todas las gracias.


Agradecemos esta aportación a Don Ángel Moreno de Buenafuente (consulta aquí su página web)

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