Segundo mal del pecado: caemos en desgracia de Dios

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Segundo, caemos en desgracia ante Dios. En efecto; como el que es carnal, ama la belleza carnal, así Dios ama la espiritual, cual es la del alma. Cuando el alma se mancha con el pecado, desagrada a Dios, y Este odia al pecador. «Dios aborrece al impío y su impiedad» (Sap 14,9). Pero esto lo remedia la Pasión de Cristo, que dio satisfacción a Dios Padre por el pecado, cosa que el hombre mismo no podía dar; su amor y su obediencia fueron mayores que el pecado y la prevaricación del primer hombre. «Siendo enemigos (de Dios) fuimos reconciliados con El por la muerte de su Hijo» (Rom 5,10).

Sobre los cinco males que acarreó el pecado y que fueron remediados por la Pasión de Cristo. Exposición del símbolo de los apóstoles. Capítulo 4