Cada quien reproduce a Jesús a su manera

Todos debemos reproducir a Jesús; pero no todos de la misma manera. Tan sublime ideal es Jesús que nadie lo puede reproducir adecuadamente; ni la misma Santísima Virgen, la más fiel y perfecta reproducción de Jesús, no iguala ni agota el divino ideal. Y el Padre celestial, en su amoroso afán de ver reproducida la imagen de su Hijo, ha querido que cada alma lo reproduzca a su manera y que cada justo copie alguno o algunos de los rasgos de Jesús. Alguien ha dicho que no pudiendo Dios crear un infinito creó una serie indefinida de criaturas que en la inmensa variedad de sus matices copiaran las divinas perfecciones de Dios y lo glorificaran. Esto lo hizo en el orden natural, lo ha hecho con mayor perfección en el sobrenatural. El universo material es también reproducción del Verbo de Dios, pues en cada criatura brilla la semejanza con ese ideal único del Padre. Pero en el orden sobrenatural las almas reproducen no ya la semejanza, sino la imagen del Verbo Encarnado. Ninguna puede reproducir totalmente esa imagen; pero en la variedad riquísima de las almas santas, vanse reproduciendo los diversos aspectos, por decirlo así, del divino Jesús. ¡Espectáculo bellísimo el de los cielos! allí no se verá por todas partes sino a Jesús reproducido en los bienaventurados, pero cada uno de éstos será una imagen de Jesús distinta de las demás. Habrá en todas una portentosa variedad y una unidad perfectísima. (El Espíritu Santo)