Para qué sirven las distracciones

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¿Puedes sorprenderte de que estés distraído durante la santa misa? Es posible que trates de combatir esa realidad decididamente, pero ocurre que las causas radican en un lugar mucho más profundo: en los apegos, en las riquezas. Por esa razón, la lucha contra las distracciones debe ser librada en dos niveles. En el nivel inmediato y directo, cuando tratas, por ejemplo, de concentrarte en el momento de la consagración, pero en ese caso combates únicamente las manifestaciones externas. La llaga está mucho más profunda, en las riquezas. Ellas son la causa más profunda, ellas son la raíz del mal, ellas son la fuente de las distracciones. Ellas te desconcentran durante la santa misa, ellas te apartan de lo que sucede en el altar durante la consagración, y ellas son tu mayor enemigo. El análisis de tu oración te ayudará a detectar qué tipos y géneros de riquezas tienes en tu vida. Si consigues darte cuenta de en qué piensas con mayor frecuencia durante la oración, entonces sabrás cuál es para ti tu tesoro. «Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón». (Mt 6,21). Tus distracciones te permitirán detectar cuántas riquezas y apegos hay en ti. Si hay muchos, entonces que no te extrañe que tengas dificultades al rezar el rosario, o durante la adoración o la santa misa. (Tadeuz Dajczer, Meditaciones sobre la fe).