No temer en el combate

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Aunque seas flaca y estés mal habituada, y tus enemigos te parezcan formidables por su número y por sus fuerzas, no temas; porque los escuadrones que vienen del cielo para tu socorro y defensa son más fuertes y numerosos que los que envía el infierno para quitarte la vida de la gracia. El Dios que te ha creado y redimido es todopoderoso, y tiene sin comparación más deseo de salvarte que el demonio de perderte. Pelea, pues, con valor, y entra desde luego con esfuerzo y resolución en el empeño de vencerte y mortificarte a ti misma; porque de la continua guerra contra tus malas inclinaciones y hábitos viciosos ha de nacer, finalmente, la victoria, y aquel gran tesoro con que se compra el reino de los cielos, donde el alma se une para siempre con Dios. Empieza, pues, hija mía, a combatir en el nombre del Señor, teniendo por espada y por escudo la desconfianza de ti misma, la confianza en Dios, la oración y el ejercicio de tus potencias.(El Combate Espiritual, Lorenzo Scupoli)