La veleidad de la concupiscencia

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He sido criado para ser feliz; en todas mis facultades hay una ansia intensa de felicidad; y en mi viaje por este mundo, lejos de Dios, a quien no veo, puesto que marcho guiado por la fe y no por la visión clara; en medio de las criaturas, a las que veo y cuyo placer me afecta, me dejo engañar por lo que veo y olvido aquello que no veo. En vez de conservar la actividad de mi carrera con el aceite del gozo puesto a mi servicio, quiero satisfacerme y descansar en él y por él. El placer cesa de ser instrumento y se convierte en fin para mí. La fascinación de esta bagatela me hace perder de vista el bien, y la veleidad de la concupiscencia trastorna el buen orden de mi alma (José Tissot, La vida interior)