La joya del propio conocimiento

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Y si me dijeres: ¿Dónde hallaré esta joya del proprio conocimiento?, os digo que, aunque es de mucho valor entre el establo y entre el estiércol de vuestra poquedad y defectos la habéis de hallar. Quitad los ojos de las vidas ajenas, no os entremetáis en saber cosas curiosas, volved vuestra vista a vos misma, y perseverad en examinaros, que, aunque al principio no halléis tomo en conoceros, como quien entra de la claridad del sol a una cámara obscura; mas, perseverando en sosiego, poco a poco veréis lo que en vos hay, aunque sea en los muy secretos rincones.

Audi filia