La Eucaristía es la verdadera Pascua

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La Eucaristía es la verdadera Pascua de la Iglesia. Ella realiza el continuo pasar a la vida definitiva, es actualización del misterio de la Pascua, purificación del hombre.

La Iglesia se edifica y se consolida constantemente por medio de la repetición de la Cena pascual confrontada con el sacrificio único de la Cruz y ofreciéndolo al Padre con el Hijo. Al mismo tiempo, la Eucaristía está íntimamente unida a la resurrección del Señor. Pues sin la resurrección de Cristo, ¿qué podría significar la Eucaristía, vaciada así de todo contenido? La Eucaristía supone la resurrección y se la comunica a los hombres; así como dice Jesús «Yo soy la resurrección y la vida», dice también «Yo soy el Pan de vida».

Sin la resurrección, la Eucaristía sería una mera cena de fraternidad, carente de toda actividad que comunicara la vida de Dios, y no sería creadora. Porque todavía hay otro aspecto en el que debemos pensar: Cristo en la Eucaristía, por haber resucitado, domina verdaderamente el mundo, supera nuestra muerte en su resurrección y el mundo va siendo así transfigurado lentamente por la Eucaristía que le comunica la incorruptibilidad. Así pues, celebrar la Eucaristía es, y muy especialmente en esta Noche de la resurrección de Cristo, la cumbre absoluta de la actividad de la Iglesia.

Vigilia Pascual 19 Abril 2014