La confesión de Tomás: «Señor mío y Dios mío»

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Respondió Tomás y le dijo: ¡Señor mío y Dios mío! Jesús contestó: porque me has visto has creído (Ibid. 28-29). Dice el Apóstol San Pablo: la fe es certeza en las cosas que se esperan; y prueba de las que no se ven (Heb 11, 1 ). Resulta claro que la fe es la prueba decisiva de las cosas que no se ven, pues las que se ven, ya no son objeto de la fe, sino del conocimiento. Ahora bien, ¿por qué, cuando Tomás vio y palpó, el Señor le dice: porque me has visto has creído? Porque él vio una cosa y creyó otra: el hombre mortal no puede ver la divinidad; por tanto, Tomás vio al hombre y confesó a Dios, diciendo: ¡Señor mío y Dios mío!: viendo al que conocía como verdadero hombre, creyó y aclamó a Dios, aunque como tal no podía verle.

Homilías sobre los Evangelios, 26