En el hombre anida un anhelo hacia lo infinito

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«En el hombre anida un anhelo inextinguible hacia lo infinito. Ninguna de las respuestas intentadas es suficiente: sólo el Dios que se hizo él mismo finito para abrir nuestra finitud y conducirnos a la amplitud de su infinitud, responde a la pregunta de nuestro ser.»

Card. J. Ratzinger, 1/XI/1996

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