El amor del Espíritu Santo

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El amor entre el Padre y el Hijo sobrepasa todas las formas de amor conocidas. Amor acogedor y exigente, facilitador pero severo, suave pero fuerte, da la vida mientras acepta la muerte. Este amor es una persona divina, se llama Espíritu Santo. La meta de su ministerio es introducirnos a esta comunidad tan íntima.