Cristo, Pontífice Supremo

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San Pablo insiste particularmente en mostrar que Cristo en su calidad de Pontífice Supremo sigue actual e incesantemente intercediendo en el cielo por nosotros. «Jesús subió al cielo como precursor nuestro» (Heb 6,20). Si está sentado a la diestra de su Padre, es «para interceder por nosotros». «Para presentarse ahora por nosotros ante el acatamiento de Dios» (ib. 9,24). «Siempre vivo, intercede por nosotros sin cesar» (ib. 7,25).Sin descanso, Cristo muestra continuamente a su Padre las cicatrices que ha conservado de sus llagas; porque El es nuestro jefe, hace valer sus méritos en nuestro favor, y porque merece ser escuchado de su Padre, su oración surte efecto siempre: «Padre, sé que siempre me oyes» (Jn 11,42). ¡Qué confianza tan ilimitada no debemos tener en tal Pontífice que es el Hijo muy amado de su Padre y ha sido nombrado por El jefe nuestro y cabeza nuestra, que nos hace partícipes de todos sus méritos y de todas sus satisfacciones (Santo Tomás III, q. 84. a.2 ad. 1)