Cristó obró en la naturaleza humana

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Pues bien; en Jesucristo, la naturaleza humana, perfecta e íntegra en sí misma, está unida a la persona del Verbo, del Hijo de Dios. Muchas acciones en Cristo no pueden ser realizadas sino en la naturaleza humana: si trabaja, si anda, si duerme, si come, si enseña, si padece, si muere, es en su humanidad, en su naturaleza humana; pero todas esas acciones pertenecen a la persona divina con quien la naturaleza humana está unida. Es una persona divina la que hace y opera por la naturaleza humana.