Cristo, el único mediador entre los hombres y Dios

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«Por haber consumado la obra de su mediación, Cristo se hizo para todos aquellos que le siguen la causa meritoria de la salvación eterna». Por eso tenía razón San Pablo cuando decía: «En virtud de esta voluntad somos nosotros santificados por la oblación que, una vez por todas, hizo Jesucristo de su propia cuerpo» (ib. 10,10).
Porque «Nuestro Señor murió por todos y por cada uno de nosotros». «Por todos ha muerto Cristo» (2 Cor 5,15). «Cristo es la propiciación no sólo por nuestros pecados, sino por los de todo el mundo» (1 Jn 2,2). De suerte que es «el único mediador posible entre los hombres y Dios» (1Tim 2,5).