El corazón del apóstol sufre ante las tribulaciones de la Iglesia

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Ciertamente que el corazón del apóstol tiene que sangrar a la vista de las tribulaciones que sufre la Iglesia; pero no hay semejanza alguna entre sus sufrimientos y los del hombre que carece de espíritu sobrenatural. La prueba está en la actitud y actividad de éste cuando se presentan las dificultades, y en sus impaciencias, abatimiento y desesperación, y, a veces anonadamiento ante las ruinas irreparables.