Confianza en la misericordia de Dios

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Hecho esto, no te detengas en pensar si Dios te ha perdonado o no; porque esto no es otra cosa que soberbia, inquietud de espíritu, pérdida de tiempo o engaño del demonio, que con pretextos especiosos procura causarte inquietud y pena. Ponte libremente en las piadosas manos de tu Creador, y continúa tus ejercicios con la misma tranquilidad que si no hubieras cometido alguna falta; y aunque hayas caído muchas veces en un mismo día, no te desalientes ni pierdas jamás tu confianza en Dios; practica lo que te he dicho, en la segunda, en la tercera y en la última vez, como en la primera. Concibe un grande menosprecio de ti misma, y un santo horror del pecado, y esfuérzate a vivir en adelante con mayor cuidado y cautela.(El Combate Espiritual, Lorenzo Scupoli)