Combate con pensamientos impuros

La oración se ha de hacer en esta forma: apenas te vinieren pensamientos [impuros], y empezares a sentir su impresión, procura luego recogerte dentro de ti misma, y poniendo los ojos en Jesucristo, le dirás: ¡Oh mi dulce Jesús, acudid prontamente a mi socorro para que yo no caiga en las manos de mis enemigos! Otras veces, abrazando la cruz de donde pende tu Señor, besarás repetidas veces las sacratísimas llagas de sus pies, diciendo con fervor y confianza: ¡Oh llagas adorables! ¡Oh llagas infinitamente santas! imprimid vuestra figura en este impuro y miserable corazón, preservándome de vuestra ofensa.(El Combate Espiritual, Lorenzo Scupoli)