Arrepentimiento y enmienda de vida

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No importa que el hombre haya pecado mucho, ya que puede arrepentirse y enmendar su vida. Y si siente que la gracia de Dios le arrastra a la vida contemplativa (habiendo seguido fielmente la dirección de su padre y consejero espiritual), que nadie se atreva a llamarle presuntuoso por querer alcanzar a Dios en la oscuridad de esa nube del no-saber con el humilde deseo de su amor. ¿No dijo nuestro Señor a María, que representa a todos los pecadores arrepentidos llamados a la contemplación: «tus pecados te son perdonados»?. ¿Piensas que dijo esto solo porque ella se acordaba siempre de sus pecados pasados? ¿O por la humildad que sentía a la vista de su miseria? ¿O porque su dolor era grande? No, fue porque «amo mucho». Graba bien esto. Pues en ello puedes ver lo poderoso que es con la ayuda de Dios ese secreto amor contemplativo. Es más poderoso, te lo aseguro, que cualquier otra cosa. Pero, al mismo tiempo, María estaba llena de remordimiento, lloro mucho sus pecados pasados y estaba profundamente humillada ante el pensamiento de su vileza. En el mismo sentido, nosotros que hemos sido tan miserables y habituales pecadores durante toda nuestra vida deberíamos lamentar nuestro pasado y ser totalmente humildes al recordar nuestro infeliz estado. (La Nube del No Saber – Anónimo ingles del siglo XIV)