Anécdota de amor a la Virgen

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Estaba muy grave fray Leonardo, dominico (como se narra en las Crónicas de la Orden), el cual más de doscientas veces al día se encomendaba a esta Madre de misericordia. De pronto vio junto a sí a una hermosísima reina que le dijo: «Leonardo, ¿quieres morir y venir a estar con mi Hijo y conmigo?» «¿Y quién eres, señora?», le preguntó el religioso. «Yo soy -le dijo la Virgen- la Madre de la Misericordia; tú me has invocado tantas veces y ya ves que ahora vengo a buscarte. ¡Vámonos al paraíso!» Y ese mismo día murió Leonardo, siguiéndola, como confiamos, al reino bienaventurado.

Las glorias de María