Amor y dolor se equilibran

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Todos los que quieren ser hijos fidelísimos de este santo sacrificio perseveren en la contemplación de esta verdad. Por la consideración de la amargura él se hacía todo presente en nosotros; mirándonos con su inmenso amor filial estaba en nosotros y nosotros sólo en él. Sin la presencia del amargor y dolor sería tanto el gozo y la alegría por el amor que desfallecería el alma; y si no hubiese presencia de aquel amor filial sería tanto el dolor y amargura que el alma desfallecería. Uno y otro se equilibran.