7 septiembre,2011

Rezar es más fácil de lo que parece: es “rumiar” la palabra de Dios

Rezar es más fácil de lo que parece: es “rumiar” la palabra de Dios

Comentario a la catequesis del Santo Padre sobre la oración

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Audiencia General 17 de agosto de 2011

Es frecuente, en el trato con las almas, encontrar a personas que identifican “oración” con “recitar oraciones”… por lo que sienten rechazo y no poco aburrimiento a rezar. Sin embargo, creo que esas personas rezan más de lo que ellas piensan. O lo que es lo mismo, rezar es mucho más fácil e interesante de lo que se imaginan. El Papa nos lo aclara en esta reflexión, valiéndose del ejemplo de la Virgen María, quien “meditaba todas esas cosas en su corazón”.

¿Qué es meditar?

“Meditar” no es “repetir una cadena interminable de palabras” que no entiendo o a las que no presto atención. “Meditar” es poner en contacto nuestra mente con el corazón de Dios. Lo comparo con una experiencia ordinaria de nuestra vida: cuando recibimos una noticia de fuerte impacto para nosotros, nos quedamos sin palabras, simplemente reflexionando en nuestro interior sobre lo acontecido. Pues bien, “meditar” es reflexionar en nuestro interior sobre la acción de Dios en nuestra vida. Esto implica, por supuesto, crear un clima de cierto recogimiento, silencio interior, etc. para reflexionar. Si estás en una discoteca y recibes una noticia impactante, seguramente no te quedarás ahí, sino que buscarás salir del local e irte a un lugar tranquilo donde poderte encontrar contigo mismo y pensar con calma, “rumiar” en tu corazón y mente la noticia recibida. Lo mismo debes hacer para encontrarte con Dios.

Rumia en tu corazón la palabra de Dios

Te preguntarás: ¿cómo reconozco la acción de Dios en mi vida? El Papa te da la respuesta: tomando un breve pasaje de la Sagrada Escritura, una página de un autor de espiritualidad, algún consejo del confesor o del director espiritual, alguna frase del sacerdote en la misa, etc. y “rumiarlas” tratando de comprenderlo, de entender qué me dice a mí, qué me dice hoy.

Verás que si haces eso descubrirás que rezas más de lo que pensabas… y que no es tan aburrido como creías.

Lee aquí la catequesis del Papa del 17 de agosto del 2011.


Autor: P. Francisco Armengol, L.C

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