Desde tu situación existencial

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Desde tu situación existencial

Comentario a la catequesis del Santo Padre sobre la oraciónAudiencia General 7 de septiembre de 2011

Tres valiosos elementos para orar mejor nos da el Papa en su comentario al Salmo 3.

1. Reza según te sientas en este instante.

2. No pienses que Dios te ha abandonado si tienes dificultades.

3. Dios responde, pero a su modo.

1. Reza según te sientas en este mismo instante:

La oración nace del estado espiritual, anímico, psicológico en el que te encuentras en este determinado momento. Las oraciones no son palabras abstractas, sino que provienen de una situación existencial concreta. Dicho de otro modo, no es necesario provocar en tu alma un estado “ideal” de paz, serenidad y felicidad para empezar a rezar, sino que te puedes dirigir a Dios partiendo de tu situación existencial “aquí y ahora”. El Salmo 3, de hecho, no nace en la imperturbabilidad de las salas del palacio de David, sino del miedo provocado por la situación de peligro y angustia: su hijo Absalón le ha usurpado el trono, está persiguiendo a David para matarle y obliga a su padre a abandonar Jerusalén para salvar su vida. El salmo nace de esa situación existencial de David: mientras huye amenazado.

2. No pienses que Dios te ha abandonado si tienes dificultades.

Es una reacción muy humana, pero no deja de ser una tentación. En numerosos problemas somos tentados a pensar que quizá incluso Dios no me salva, no me conoce, quizá no tiene la posibilidad de hacerlo; la tentación contra la fe es la última agresión del enemigo, y a esto debemos resistir. David empieza el Salmo con la palabra “¡Señor!”… como queriendo decir “sé que estás aquí”.

3. Dios responde, pero a su modo:

Cuando, atormentados por las tentaciones, entramos en contacto con Dios, Él nos ofrece paz interior en medio de la angustia exterior. David reza para que Dios derrumbe a sus enemigos. Es obvio que no podemos aplicar esto literalmente en nuestra vida. Los “enemigos” son símbolo de todo lo que se opone a Dios y a su plan de salvación. Dios escucha, responde y salva a su modo. Pero es necesario saber reconocer su presencia y aceptar sus caminos.

Lee aquí la catequesis del Papa.


Autor: P. Francisco Armengol, L.C
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