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Las letanías ¿oración o palabrería?

Consejos de San Benito para la cuaresma

«Aunque la vida del monje debería tener en todo tiempo una observancia cuaresmal, sin embargo, como son pocos los que tienen semejante fortaleza, los exhortamos a que en estos días de Cuaresma guarden su vida con suma pureza, y a que borren también en estos días santos todas las negligencias de otros tiempos. Lo cual haremos convenientemente, si nos apartamos de todo vicio y nos entregamos a la oración con lágrimas, a la lectura, a la compunción del corazón y a la abstinencia.

Por eso, añadamos en estos días algo a la tarea habitual de nuestro servicio, como oraciones particulares o abstinencia de comida y bebida, de modo que cada uno, con gozo del Espíritu Santo, ofrezca voluntariamente a Dios algo sobre la medida establecida, esto es, que prive a su cuerpo de algo de alimento, de bebida, de sueño, de conversación y de bromas, y espere la Pascua con la alegría del deseo espiritual» (San Benito, Regla, Capítulo 49).

 

¿Cómo orar cuando alguien te hace sufrir?

¿Cómo orar cuando alguien te hace sufrir?

Hay personas que nos hacen sufrir. Sabiéndolo o no, queriéndolo o no, pero nos hacen pasar malos ratos. Nos duelen sus palabras hirientes, sus actitudes humillantes, sus tratos despóticos, su falta de responsabilidad, sus infidelidades, sus prontos temperamentales, sus olvidos y negligencias…

 
Ante personas así podemos reaccionar siendo con ellos de la misma manera que sonellos con nosotros: “para que se enteren”, “para que vean lo que se siente”. O bien podemos enfrentarlos, decirles sus verdades y ponerles un alto. O incluso evadir el problema ignorándolo y dejándolo a su suerte. Pero sabemos que estos recursos pocas veces funcionan.

¿Cuál fue el secreto de la Virgen María?

¿Cuál fue el secreto de la Virgen María?

Una de las pruebas de que nuestra vida de oración va por buen camino es el progreso en la virtud. Si nos vamos pareciendo más a Jesucristo, pensando más como Él, actuando como Él, entonces se puede afirmar que hay progreso en la oración. El progreso en la oración se demuestra en el progreso en la virtud: en ser más como Cristo. Cuando el Espíritu Santo obra en una persona, el resultado es la transformación en Cristo: “Ya no yo, es Cristo quien vive en mí” (Ga 2,20)