Oficio divino

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    Esta celebración (el oficio divino), en fidelidad a las recomendaciones apostólicas de «orar sin cesar» (1 Ts 5,17; Ef 6,18), «está estructurada de tal manera que la alabanza de Dios consagra el curso entero del día y de la noche» (SC 84). Es «la oración pública de la Iglesia» (SC 98) en la cual los fieles (clérigos, religiosos y laicos) ejercen el sacerdocio real de los bautizados. Celebrada «según la forma aprobada» por la Iglesia, la Liturgia de las Horas «realmente es la voz de la misma Esposa la que habla al Esposo; más aún, es la oración de Cristo, con su mismo Cuerpo, al Padre» (SC 84) (CIC 1174)

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