Conciencia deformada

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    Cuando el estado de cosas llega a su colmo y paroxismo, da origen a la llamada conciencia cauterizada (deformada). Es aquella que, por la costumbre inveterada de pecar, no le concede ya importancia alguna al pecado y se entrega a él con toda tranquilidad y sin remordimiento alguno (A. Royo Marín, Teología moral para seglares, 178)

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