Comunión eucarística

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    Cierto que ya están en nosotros las tres divinas personas por la gracia; mas, al tiempo de la comunión (eucarística), hállanse en nosotros por un título especial: porque nos unimos físicamente con el Verbo Encarnado, únense ellas a nosotros en él y por él, y nos aman como una prolongación del Verbo, del cual somos miembros. Teniendo a Jesús dentro de nuestro corazón, tenemos también al Padre y al Espíritu Santo; es, pues, la comunión un cielo adelantado, y, si tuviéremos fe viva, cumpliríase en nosotros en verdad aquello que dice la Imitación de Cristo; que estar con Jesús es ya el paraíso en la tierra: «Esse cum Jesu dulcis paradisus» (Compendio de teología ascética y mística §282)

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