Mi salvación y la gloria de Dios

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Esta satisfacción que la bondad de Dios me ha dado gratuitamente, es por necesidad dependiente de su gloria. Mi satisfacción eterna, que es mi salvación, depende absolutamente de la gloria de Dios, porque yo no puedo obtenerla sino trabajando en este mundo por el honor de mi Dios, y en el cielo seré feliz porque cantaré las alabanzas divinas. El canto de las alabanzas de Dios es la fuente de la bienaventuranza de los santos. “Bienaventurados, Señor, los que habitan en vuestra casa”. –¿Por qué son bienaventurados? –“Porque os alabarán por los siglos de los siglos” (José Tissot, La vida interior)