La oración es fácil y difícil a la vez. Es fácil porque es Dios el que toma la iniciativa y a nosotros nos toca responder. Es difícil porque nos gustaría “saber” muchas cosas en esta relación con Dios, pero con humildad tenemos que reconocer que no sabemos. Pero es precisamente en este “no saber” donde encontramos una gran riqueza si dejamos que Jesús nos hable…
Les presento una oración sencilla para poder rezar con humildad aprovechando nuestras debilidades.








